De la basura al reciclaje: el desafío de construir una gestión integral de residuos

La UNRN puso en debate recientemente los desafíos del reciclaje y la economía circular, mientras 20 legisladores presentaron un proyecto para crear entes GIRSU y fortalecer las herramientas de gestión

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La gestión de los residuos empieza a concentrar distintas iniciativas y discusiones que, aunque se desarrollan por caminos diferentes, coinciden en una necesidad: generar herramientas y políticas públicas que permitan abordar un problema que no se resuelve solamente con la recolección y disposición final de la basura. En Río Negro, esa discusión podría avanzar si prospera un proyecto presentado en la Legislatura para crear "entes" de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU).

La propuesta llega al parlamento rionegrino, firmada por 20 legisladores, mientras, en otro ámbito y sin relación directa con ese proyecto, la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) reunió recientemente a representantes del sector público, cooperativas, empresas y comunidad académica para discutir los problemas que enfrenta el reciclaje de plásticos en Argentina. El encuentro permitió poner sobre la mesa cuestiones que exceden la separación de residuos y alcanzan el financiamiento, la regulación, la participación de los recuperadores y el destino de los materiales recuperados.

La actividad universitaria se realizó el 27 de agosto, con más de 60 participantes entre la modalidad presencial y virtual. La charla estuvo a cargo de Manuel Mateu, especialista en gestión integral de residuos con más de 15 años de trayectoria nacional e internacional, y formó parte del proyecto internacional TechTraPlastiCE, financiado por la Unión Europea.

Uno de los principales planteos de Mateu fue que el reciclaje no resulta económicamente sostenible si depende exclusivamente del valor de los materiales recuperados. La comercialización del plástico, explicó durante la jornada, no alcanza para cubrir los costos de todo el sistema de gestión, una situación que obliga a discutir quién debe asumir esos gastos y qué mecanismos pueden garantizar el funcionamiento de la cadena.

En ese sentido, el especialista planteó la necesidad de que Argentina avance con una Ley de Envases post consumo y un esquema de Responsabilidad Extendida del Productor (REP). La idea es que las empresas que colocan envases en el mercado incorporen dentro de sus costos la gestión posterior de esos materiales, evitando que el peso recaiga exclusivamente sobre los municipios o las y los vecinos.

La discusión también puso de relieve que separar y recolectar no alcanza si después no existe un circuito capaz de recibir, procesar y reutilizar los materiales. Mateu explicó que los sistemas más efectivos requieren combinar políticas de recolección diferenciada y separación en origen con mecanismos que impulsen a la industria a incorporar materiales reciclados en nuevos productos.

Ese planteo vuelve a poner en escena la importancia de contar con reglas y políticas que ordenen el circuito completo de los residuos. La gestión comienza mucho antes de que un material llegue al camión recolector y continúa después de su clasificación, cuando debe existir un destino que permita su recuperación o reutilización.

En paralelo, el proyecto presentado por los 20 legisladores propone una herramienta institucional para abordar la gestión de los residuos sólidos urbanos a través de los entes GIRSU. La iniciativa recién ingresó a la Legislatura y se suma a las experiencias de gestión de este tipo que ya funcionan en algunas localidades.

La discusión legislativa se ubica así en otra escala del problema: cómo organizar la gestión de los residuos y generar estructuras que permitan coordinar políticas y recursos. No se trata de la misma cuestión abordada en la jornada de la UNRN, pero ambas discusiones permiten observar que la problemática requiere respuestas que excedan acciones aisladas.

También aparece una dimensión social que resulta central en cualquier política vinculada con el reciclaje. Durante la charla de la UNRN se destacó el trabajo de los recuperadores urbanos, a partir del dato de que el 90% de los residuos postconsumo que efectivamente logran reinsertarse en la industria son recolectados por quienes realizan esa tarea.

La incorporación de los recuperadores a las políticas públicas aparece, de esta manera, como otro de los aspectos que deben contemplarse al momento de diseñar sistemas de gestión. La cuestión ambiental se cruza con el funcionamiento económico de la cadena y con la situación de quienes participan diariamente en la recuperación de materiales.

Desde la UNRN también se destacó el rol de la universidad pública como articuladora territorial, capaz de aportar conocimiento y formación y de vincular a los distintos sectores que intervienen en la problemática. El proyecto TechTraPlastiCE apunta precisamente a fortalecer esa articulación entre universidades, organismos públicos, industrias y cooperativas para avanzar en soluciones vinculadas con la economía circular del plástico.

Los dos hechos no forman parte de una misma iniciativa ni fueron presentados conjuntamente. El punto de encuentro está en la necesidad de construir herramientas públicas para una problemática que tiene múltiples dimensiones, desde la organización de la recolección y disposición hasta el reciclaje, el financiamiento, la responsabilidad empresarial y la inclusión de quienes trabajan en la recuperación de materiales.

Con el proyecto GIRSU ingresando al debate legislativo y las discusiones sobre reciclaje planteando la necesidad de nuevas regulaciones, la gestión de los residuos aparece como un desafío que requiere políticas de largo plazo

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